Fahrenheit 451 presenta un futuro en el que no pensar es poco menos que una obligación, ya que pensar impide ser “feliz”. Guy Montag es bombero, y su trabajo consiste en provocar incendios en vez de sofocarlos, con el objetivo de quemar todos los libros que todavía existen en el país. Vive su vida sin cuestionarla, hasta que un encuentro en la calle con su vecina hace que algo en él cambie. A partir de aquí empieza a preguntarse los porqués, a pensar que quizá otra forma de vida es posible, lejos de la vigilancia e infuencia continuas a las que se ve sometido.
Puedo decir que me ha gustado el libro a pesar de que tenía mis reparos por eso de tratarse de ciencia ficción, aunque la verdad, entendía otra cosa por el término. En el transcurso de la novela pueden observarse tres etapas muy diferenciadas, quizá demasiado, en el personaje principal. En mi opinión la transición entre ellas podría haberse desarrollado un poco más, no termina de resultar creíble, en el marco de sumisión que sugiere el libro, una toma de decisión tan rápida y radical.
